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Garton Ash sobre la responsabilidad de proteger en Libia y la tesis doctoral de Saif Gadafi

diciembre 5, 2011

Muy bueno el artículo que publica hoy Timothy Garton Ash sobre la tesis doctoral que presentó con éxito Saif Gadafi en la London School of Economics (hay una investigación abierta para averiguar si hubo plagio y un ejemplar informe independiente solicitado por la propia universidad sobre las relaciones entre la LSE y Libia -en todos lados se cuecen habas-). Garton Ash dice en una parte de su artículo que

Las intervenciones liberales y humanitarias deben ser unas respuestas infrecuentes y excepcionales a unas circunstancias inhumanas extremas, y hay que juzgarlas, sobre todo, por su éxito a la hora de evitar o detener el desastre. Eso es más o menos lo que afirma la doctrina de la “responsabilidad de proteger” (conocida como R2P por su nombre en inglés) que promueve hoy Naciones Unidas. El principio está desarrollado en una serie de documentos de la ONU y otros ensayos, en especial un estudio pionero llevado a cabo por una comisión internacional bajo los auspicios de Canadá. Establece unas condiciones muy exigentes, empezando por la existencia de una crisis humana extrema y siguiendo con una serie de criterios como la intención debida, la autoridad legítima, el último recurso y los medios proporcionales. Asimismo debe haber una “posibilidad razonable” de evitar o detener el sufrimiento, y las consecuencias de no actuar deben ser probablemente peores que las de actuar. En mi opinión, se puede decir eso de Libia. Si se hubiera dejado a los Gadafi que aplastaran a los ciudadanos de Bengasi, la situación sería hoy peor.

El artículo termina proponiendo usar como metáfora para analizar la responsabilidad de proteger a la imagen de la hija del vecino atacada por su propio perro rottweiler. Parar la agresión, si se puede, es ya un éxito.

7 Responses to “Garton Ash sobre la responsabilidad de proteger en Libia y la tesis doctoral de Saif Gadafi”

  1. Ignacio Says:

    He leido con atencion (mi teclado no permite acentos ni la tan caracteristica letra hispana con sombrero) tanto el articulo de T.G.A. como su breve nota en este interesante blog.

    Me ha llamado profundamente la atencion que el se refiera a tales “intervenciones”, no ya con el tan traido y llevado epiteto de “humanitarias”, si no como “liberales”. Si esto puede llevar a un cierto “deja vu” (ni los acentos franceses tienen aqui espacio) a el largo siglo XIX, la adicion siguiente nos transporta plenamente a el: pues dice que tales intervenciones han de ser ‘juzgadas por su exito a la hora de detener o evitar el desastre”.

    Fue otro profesor de Oxford, y mas tarde Lord Chancellor, Sir William Harcourt, el que hiciera tal reflexion sobre eso que llamamos generalmente “intervencion” en una carta al The Times. Para estar seguros, el se referia a la intervencion o no del Leon Britanico en la guerra civil en Estados Unidos. Pero rapidamente tuvo acogida la feliz expresion en debates posteriores.

    Sin embargo, ni Harcourt ni T.G.A., nos dan un poco de luz sobre la justificacion ab initio de la cuestion (ex post facto, presumo, todos somos analistas internacionales), ni creo que Ignatieff (que supongo que es el Canadiense al que T.G.A. se refiere) vistiendo al emperador con nuevos ropajes (perdon, “nomen juris”, como ese de la responsabilidad de proteger), o algun que otro comite constituido al efecto en el seno de la ONU, lo consigua.

    Al contrario, parecer que con ese nuevo termino (uno mas en la lista que algun antiguo profesor mio pudiera calificar como “sedativa”) solo se consigue dar alimento para nuevas tesis doctorales, articulos, centros de investigacion y “tanques de pensamiento”. Algunas podran ser o parecer originales, otras como las del vastago Libio quizas no. Pero posiblemente los lectores abidos de circunloquios academicos y bellas clasificaciones de cuando procede o no “ser responsables”, acabaremos mas o menos en el mismo sitio, aunque un poco mas mareados.

    Lo mismo puede que ocurra al derecho internacional (casi deberia decir el derecho de gentes, por aquello del deja vu), que es algo mas que esos circunloquios academicos (y casi siempre mucho menos). Y asi hasta que quede suelto el siguiente rottweiler.

    Enhorabuena por su blog y disculpe esta vana intromision mia (asi como las imperdonables faltas de ortografia a las que mi “underwood” me tiene forzado)

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  2. Ignacio Says:

    Por supuesto, “avido” es con “b chica”, y Harcourt escribio en la segunda mitad del siglo XIX. No todos los errores pueden ser achacados a la tecnologia.

    Gracias.

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  3. Ignacio Says:

    Y “banal” con la grande.

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  4. Muchas gracias por su comentario Ignacio. Entiendo sus reservas frente a los nuevos conceptos como la responsabilidad de proteger. Muchos autores piensan igual que usted y afirman que se trata solo de un nuevo nombre para una práctica conocida. Yo creo, sin embargo, que un cambio de conceptos (también de imágenes y metáforas) puede tener importantes consecuencias efectivas y distributivas. En este sentido, las experiencias de la década de 1990 fueron fundamentales para que la Comisión sobre soberanía e intervención establecida por el gobierno de Canadá propusiera un nuevo concepto que pusiera el acento en la responsabilidad que implica la soberanía estatal y no solo en los derechos o competencias que de ese concepto se derivan. Luego hay una corta pero interesante historia, que varios autores están contando a medida que se afianza el concepto. Yo mismo he tratado de aportar algunas ideas sobre la responsabilidad de proteger en informes y artículos a los que se puede acceder mediante una sencilla búsqueda en este blog. Y gracias también por los elogios, siempre ayudan a seguir adelante.

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  5. Ignacio Says:

    Quizas la diferencia entre los que ven con cierto desden ese concepto novedoso y aquellos que, como parece ser su caso, ven en el una oportunidad, sea mas de enfoque que substancial. Al fin y al cabo, el derecho de gentes parece ser un comjunto mayor o menor de ficciones, mas o menos imprenatables y complejas, pero que suelen reducirse usualmente a formulas que pretenden contestar problemas persistentes.

    Quizas, y solo prentendo proponer un ejemplo escogido casi al azar, las cuestiones que usted tenia en mente en algunos de esos magnificos y claros articulos no eran diferentes de las que movieron la pluma del agente de Juan Martin de Pueyrredon en Washington, Manuel Hermenegildo de Aguirre.

    El 26 de diciembre de 1817, este ultimo escribio a John Quincy Adams, entonces Secretario de Estado, lo siguiente: ‘The Contest in South America can be viewed in no other light than as a civil war… It follows, therefore, that the contending parties in Spanish America are not subjected to different rules. If these rules may sometimes be varied, the exception should always be in favor of the oppress against the oppressor. It is therefore strongly contended by many of the most celebrated Civilians “that in all revolutions produced by the tyranny of the Prince foreign nations have a right to assist an oppressed People”.

    Imagino que el autor al que Aguirre erroneamente califica como “civilian” debia ser Emer de Vattel. Y aunque es cierto que en la cita (que me he permitido no traducir al no confiar excesivamente en mi habilidad en estos menesteres) se habla de un “derecho” y no de un “deber”, como usted apunta respecto del concepto que nos ocupa, creo que la idea que sigue pre-ocupando en la actualidad aparece en aquel tiempo, al menos, perfectamente delineada.

    Supongo que habra que esperar a que el tiempo, y lo que en el acontezca, “depure” ese concepto, bien elevandolo al parnaso de las ficciones legales generalmente reconocidas, bien condenandola al armario donde como relates “demode” descansan los vestidos que una vez estuvieron de moda, si quiera brevemente. Yo no tengo respuesta para ello, al menos. Mientras tanto, seguire disfrutando de sus habilies y audaces diatribas.

    Muchas gracias por sus lineas

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  6. Ignacio Says:

    Perdone el “impenetrables” y aquellos otros gazapos inconfesables que pueda encontrar.

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  7. Francisco de Vitoria Says:

    El profesor Ash podía haber aprovechado el artículo para referirse a otro caso interesante, esta vez en Oxford, relacionado con la escasa colaboración de la universidad con la causa que se sigue en Canadá contra uno de los hijos del que fue presidente de Iran, Rafsanjani -por comisión de torturas contra un opositor al régimen cuando este trabajaba para el gobienro de su país-. Se da la circunstancia de que fue admitido en el programa de doctorado en ciencias políticas aunque su licenciatura de origen era ingeniero electrónico, y con una dispensa especial en razón de que no acreditaba suficientes conocimientos de inglés:

    http://oxfordstudent.com/2011/11/17/the-torturer-oxford-bent-over-backwards-to-admit/

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