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Por Nicolás Carrillo Santarelli

Desde este pasado lunes 9 de diciembre se está celebrando la catorceava reunión del Comité en Colombia, primera vez que se realiza en Latinoamérica. He tenido la fortuna de haber sido aceptado como observador y examinar de primera mano cómo funcionan algunos aspectos y dinámicas del derecho internacional institucional, incluyendo las posibilidades de acción de ONGs, o cómo las tensiones interestatales se trasladan a aspectos y debates técnicos, entre otros aspectos. Entre las cuestiones interesantes que se presentaron este viernes 13, que no resultó ser trágico como podría sugerir la superstición sino que, al contrario, ofreció resultados positivos en la sesión, se encuentran los siguientes.

En primer lugar, por vez primera se retiró del listado de los elementos inscritos en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial al carnaval de Aalst en Bélgica, algo que este Estado apoyo, por la reiteración de manifestaciones xenofóbicas, antisemitas e islamofóbicas en el mismo. La delegación austriaca expresó que esto no suponía atentar contra la libertad de expresión, sino sencillamente que el evento cultural en cuestión dejaría de tener el apoyo de la UNESCO, que no podía verse apoyando las expresiones en cuestión, algo con lo cual concuerdo. Las delegaciones también expresaron que eran conscientes de que este retiro creaba un precedente, al no estar contemplada su posibilidad anteriormente ni haberse actuado antes en tal sentido, pero que era un precedente positivo y correcto, algo que me parece acertado.

Adicionalmente, se aclaró que la protección y salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial durante situaciones de emergencia exige tener en cuenta el DIH y el derecho internacional de los derechos humanos, cuestión consistente con el artículo 31.3.c de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados; y que las situaciones de emergencia en cuestión incluyen situaciones de post-conflicto, reconocimiento que la delegación colombiana calificó como vital en vista de proyectos donde participan antiguos combatientes que dejaron las armas tras el acuerdo de paz de 2016 con las FARC; consecuencias del cambio climático, constatación que permite generar sinergias con el derecho internacional (e interno) medioambiental, tan necesario en vista de los riesgos y efectos que ya existen al respecto, frente a los cuales la acción (más valiente y decisiva que la actual, aún insuficiente) coordinada (de cooperación, como diría Friedmann); o situaciones de ocupación, que a pesar de estar ya reguladas y contempladas por el derecho internacional humanitario (calificándose de conflicto armado internacional), se menciona de forma expresa para poner de manifiesto la necesidad de tenerlas en cuenta, logro que las delegaciones de Palestina (muy activa en esta reunión, lo cual me place gratamente) y Chipre, ambas por razones evidentes, deseaban y lograron se hiciese.

Por Nicolás Carrillo Santarelli

Según se informa aquí, y tras la publicación de un borrador del Comité de Derechos Humanos sobre el tema que comenté con anterioridad, el día 13 de diciembre del año en curso se presentará un informe sobre protesta social y su relación con el goce y ejercicio de los derechos humanos por parte de la CIDH y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. El siguiente apartado del comunicado de prensa es muy diciente sobre la relevancia y pertinencia de la cuestión:

En un contexto en el cual las protestas vuelven a ser parte del paisaje cotidiano de la región, la CIDH y su Relatoría Especial presentan el informe temático Protesta y Derechos Humanos, con  el cual esperan contribuir al mejor entendimiento de las obligaciones estatales dirigidas a garantizar, proteger y facilitar las protestas pacíficas y las manifestaciones públicas. Para la CIDH y su Relatoría Especial, el diálogo debería ser el camino a privilegiar por parte de los actores estatales frente a las demandas ciudadanas, así como adoptar estándares claros para guiar el uso de la fuerza como recurso último para enfrentar situaciones de violencia en el marco de protestas”.

Por Nicolás Carrillo Santarelli

Como anunció Yuval Shany el 14 de noviembre, y puede verse en la página web del Comité de Derechos Humanos, este órgano convencional publicó hace poco su borrador revisado de Comentario General Nº 37 sobre el derecho de reunión pacífica. El Comité hace un llamado a la academia, Estados, órganos universales o regionales de derechos humanos, instituciones nacionales e internacionales y a la sociedad civil a enviarle sus comentarios sobre el borrador al correo ccpr@ohchr.org

El borrador y futuro comentario no podrían haber sido publicados en un momento más oportuno, teniendo en cuenta las expresiones populares, movilizaciones y protestas aquí en Colombia y en otros lares, tanto en la región (siendo notable el caso chileno) como en otras. El borrador puede descargarse aquí. Por el momento únicamente está disponible en su versión inglesa, aunque se dice que pronto estarán disponibles las versiones en español y francés.

Entre algunos aspectos interesantes que he encontrado en el texto, se encuentran los siguientes apartados:

“8. The recognition of the right of peaceful assembly imposes a corresponding obligation on States parties to respect and ensure the exercise of the right. This requires States to allow such assemblies to take place with no unwarranted interference and, whenever it is needed, to facilitate the exercise of the right and to protect the participants. The right of peaceful assembly is not absolute, but any restrictions must be narrowly drawn. There are, in effect, limitations on the limitations that may be imposed.

11. The way in which public assemblies are conducted changes over time, and the same applies to their context. This may in turn affect the way in which the right is to be approached by the authorities. For example, emerging technologies present new spaces and opportunities as well as challenges for the exercise of the right of peaceful assembly. Communication technologies often play an integral role in organizing and monitoring, but also in impeding assemblies. Surveillance technologies can be used to detect threats of violence and thus to protect the public, but they could also infringe on the privacy and other rights of participants and bystanders. A range of less-lethal weapons, as well as remote-controlled weapons systems, have become available for use during the policing of assemblies, which can restrain or increase the force that is employed during assemblies. Moreover, there is increased private ownership of public spaces. Considerations such as these need to inform a contemporary understanding of the legal framework required to give full effect to article 21.

35. States parties hold the primary responsibility as far as the realization of the right of peaceful assembly is concerned. Private entities and the broader society, however, may be expected to accept some level of disruption, if this is required for the exercise of the right of peaceful assembly. Business enterprises have a responsibility to respect human rights, including the right of peaceful assembly.

40. The right of peaceful assembly is not absolute. While the right may be limited, there is a presumption against restrictions. The onus is on the authorities to justify any restrictions, and where this onus is not met, article 21 is violated.Restrictions are not permissible unless they can be shown to have been provided for by law, and are necessary and proportionate to the permissible grounds for restrictions enumerated in article 21, and discussed below. The imposition of any restrictions should be guided by the objective of facilitating the right, rather than seeking unnecessary and disproportionate limitations to it. Restrictions should not be aimed at discouraging participation in assemblies, potentially causing a chilling effect.

41. Where the imposition of restrictions on an assembly is contemplated, the authorities should, where appropriate, consider intermediate or partial restrictions, rather than viewing the choice as one between no intervention and prohibition. It is, moreover, often preferable to allow an assembly to take place and to decide afterwards whether measures should be taken regarding transgressions during the event, rather than to impose prior restraints in an attempt to eliminate all risks.

42.        Any restrictions on participation in peaceful assemblies should in principle be based on a differentiated or individualized assessment of the conduct of the individual and the assembly concerned. Blanket restrictions on participation in peaceful assemblies are presumptively disproportionate.

46. Restrictions, moreover, must also be shown to be proportionate, which requires a value [judgment/ assessment], balancing the nature and the extent of the interference against the reason for interfering. If the former outweighs the latter, the restriction is disproportionate and thus not permissible

67. The increased privatization of public spaces highlights the fact that assembly rights may require some recognition on private property that is open to the public. The interests of private owners have to be given due weight, but may have to be limited if the participants have no other reasonable way to convey their message to their target audience. Assemblies held on privately owned property with the consent of the owners enjoy the same protection as other assemblies.

70. The wearing of face coverings or other disguises by assembly participants, such as hoods or masks, may form part of the expressive element of a peaceful assembly or serve to counter reprisals, also in the context of new surveillance technologies, and serve to protect privacy. Assembly participants should not be prohibited from wearing face coverings where there is no demonstrable evidence of imminent violence on their part and probable cause for arrest. As such, blanket bans can only be justified on an exceptional basis.

97. Where a decision is lawfully taken to disperse an assembly, force should be avoided. Where that is not possible in the circumstances, only the minimum force necessary should be used. As far as possible, any force used should be directed against a specific individual or group of participants in an assembly. Area weapons such as chemical irritants dispersed at a distance (tear gas) and water cannon tend to have indiscriminate effects. When such weapons are used, all reasonable efforts should be undertaken to limit risks such as causing harm to bystanders or causing a stampede. Tear gas should not be used in confined spaces

98. Firearms are not an appropriate tool for the policing of assemblies. Firearms must never be used simply to disperse an assembly. In order to comply with international law, any use of firearms by law enforcement officials must be limited to targeted individuals in circumstances in which it is strictly necessary to confront an imminent threat of death or serious injury or, in truly exceptional circumstances, a grave and proximate threat to life. Given the threat such weapons pose to life, this minimum threshold should also be applied to the firing of rubber-coated or plastic bullets. It is never acceptable to fire indiscriminately into a crowd. Where law enforcement officials are prepared for the use of force, or violence is considered likely, the authorities must also ensure adequate medical facilities.

99. The use of unnecessary or disproportionate force may breach articles 7 and 9 of the Covenant and, where death results, may violate article 6. In an extreme case, widespread or systematic use of lethal force against participants in peaceful assemblies may constitute a crime against humanity.

100.      The State is responsible under international law for the actions and omissions of its law enforcement agencies and should promote a culture of accountability for law enforcement officials during assemblies. To enhance effective accountability, uniformed law enforcement officers should always display a form of identification during assemblies” (subrayados añadidos).

p.s. Tras una segunda lectura, creo que es importante resaltar que en el borrador se dice que las restricciones han de ser proporcionadas, que las afectaciones a la movilidad, entre otras, no hacen que una manifestación sea considerada violenta o no pacífica, al no haber intención o efectos de causación de lesiones o muerte por parte de los manifestantes; que no puede atribuirse automáticamente a un líder o movimiento como tal cualquier acto de vandalismo de participantes en protestas; que las restricciones han de ser proporcionadas (siguiendo el ya tradicional test en cuestión), debiendo tenerse en cuenta la intensidad de las afectaciones. Al respecto, si bien la afectación a movilidad (libertad de circulación, por ejemplo en términos vehiculares) u otros derechos no hace que una protesta sea considerada violenta, si puede tenerse en cuenta el nivel de afectaciones a tales derechos  para determinar si, para protegerlos, puede restringirse (proporcionada y lícitamente) el derecho de reunión, teniendo en cuenta, por ejemplo, factores como la prolongación de las manifestaciones, cuestión relevante hoy día en Chile y Colombia, por ejemplo. Además, se dice que el orden público como objetivo que motive restricciones no equivale con la aplicación de las normas internas. Dejo las imágenes pertinentes sobre estos puntos adjuntas.

En resumen: si una manifestación es pacífica, a la luz de los criterios expuestos por el Comité (preliminarmente, como borrador) y aquí resumidos, es cuando podría verse si restricciones potenciales o actuales son lícitas interna e internacionalmente, pues están cobijadas por el alcance del derecho discutido, que no es absoluto pero si exigente en cuanto a prohibir por posibles abusos estatales frente a manifestaciones aún incómodas (como sucede con la libertad de expresión, añado), que pueden (o no) ser legítimas o discutidas políticamente, y estarán en todo caso cobijadas por la libertad. En ausencia del requisito de no violencia, no estaríamos en el terreno del derecho de reunión pacífica.

La profesora Rosa Fernández Egea y yo estamos encantados de co-organizar junto a Climate Law and Governance Iniciative (CLGI) el Climate Law & Governance Day en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid el próximo viernes 6 de diciembre de 2019. Esta es una de las actividades paralelas a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CoP25), que iba a tener lugar en Santiago de Chile. Gracias a CLGI por confiar en la UAM para albergar este evento. Esperamos que sea de vuestro interés y que puedan acompañarnos.

Por Nicolás Carrillo Santarelli

Además de la posibilidad de que tenga responsabilidad de mando según el derecho internacional debido a la concesión de amnistías o indultos a criminales de guerra, con la decisión de la nefasta administración Trump de dejar de considerar a los asentamientos israelíes en territorios palestinos ocupados es muy posible que se genere la responsabilidad de los Estados Unidos de América como consecuencia de la contravención del deber de no reconocer o prestar asistencia a violaciones graves (y aquí hay tanto sistematicidad como claridad de la violación de la autodeterminación del pueblo palestino) del derecho imperativo. Hay que recordar que en los artículos de responsabilidad del Estado por hechos internacionalmente ilícitos de la Comisión de Derecho Internacional se dice lo siguiente:

“Article 41

Particular consequences of a serious breach

of an obligation under this chapter

1. States shall cooperate to bring to an end through lawful means any serious breach within the meaning of article 40.

2. No State shall recognize as lawful a situation created by a serious breach within the meaning of article 40, nor render aid or assistance in maintaining that situation.

3. This article is without prejudice to the other consequences referred to in this part and to such further consequences that a breach to which this chapter applies may entail under international law”.

p.s. adjunto imágenes de lo dicho por la Corte Internacional de Justicia y Estados con ocasión de su opinión consultiva en el asunto Chagos que confirman lo anterior.

Hoy cumple 90 años el insigne y admirado jurista Don Santiago Torres Bernárdez. ¡Feliz cumpleaños, Santiago! Nos alegramos muchísimo de que sigas apasionado con el Derecho internacional y la justicia, animado y trabajando como si fueses un joven doctor.

That’s the title of the talk that Dr. Andreas Kulick (Tübingen) will give at FIDE on 25 November 2019. This is, of course, a classic problem of international litigation. Francisco Garcimartín, Ignacio Díez-Picazo and I are proud to host this discussion at our seminar on arbitration and international litigation, that is already 12 years old and counting.

Here is the abstract of the talk:
“International courts and tribunals only enjoy jurisdiction to settle a dispute if what is submitted before them is precisely thus – a “dispute”. From Article 36(2) of the ICJ Statute over Articles 286 and 287 UNCLOS to the dispute settlement clauses in international investment agreements – both, with respect to investor-state and state-state arbitration – international adjudication usually requires demonstration that the parties are in fact engaged in a “dispute”. According to the World Court, a “dispute” is a “disagreement on a point of fact or law”. However, what if the parties disagree over whether there actually exists such disagreement? What if, say, in a state-state investment arbitration under a BIT, the opposing party refused to respond to the applicant’s submissions prior to the introduction of proceedings? Or, before the ICJ, the respondent argues that there is no “dispute” because it declined to react to the applicant’s contentions? In other words, can a disputing party avoid a dispute by playing dead? On the other hand, where to draw the line in order to prevent the applicant from seizing an international court or tribunal where there is in fact no real disagreement among the parties? The session will address these matters analysing recent ICJ jurisprudence and arbitrations between States, including in the framework of international investment agreements, and discussing the implications of various approaches to addressing the issues raised.”

If you are an academic or a doctoral student with an interest in this matter and wish to attend the seminar, please send me an email.

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