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Hace un tiempo participé en una encuesta a investigadores españoles sobre el prestigio de las editoriales. La encuesta fue realizada por el grupo de investigación del proyecto sobre “Categorización de publicaciones científicas en Ciencias Humanas y Sociales”, financiado por el Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC). El Scholarly Publishers Indicators (SPI) se ha publicado recientemente. En el ámbito del derecho, la lista española está encabezada por la editorial Aranzadi, que le saca muchísimos puntos en el Indicador de Calidad de Editoriales según los Expertos (ICEE) a la segunda editorial de la lista. Las primeras diez editoriales españolas son:

Editorial ICEE
Aranzadi 435.18
Tirant lo Blanch 115.29
Marcial Pons 105.78
Tecnos 83.58
Dykinson 45.96
Centro de Estudios Políticos y Constitucionales 40.56
Iustel 39.75
La Ley 39.69
Comares 35.85
Bosch 13.59

El primer puesto de la lista española, según mi criterio, no resulta nada sorprendente. Sin embargo, sí es llamativo el hecho de que Giuffrè (44.29) ocupe el primer lugar de la lista de editoriales extranjeras. Oxford University Press (29.31), que es la más prestigiosa editorial según la lista general, ha quedado segunda en derecho (después vienen Wolters, Dalloz, Cedam, Beck y Cambridge University Press). Habiendo publicado en las dos editoriales, considero que ese primer lugar para Giuffrè no está justificado, que no es mejor que Oxford. Una cuestión interesante que plantea esa lista sobre el prestigio de las editoriales extranjeras con Giuffrè a la cabeza se refiere, cómo es lógico, a las razones subjetivas y objetivas que han llevado a los académicos españoles que participaron en la encuesta a  consagrar a esa editorial italiana como la mejor editorial jurídica extranjera.

La iniciativa es buena. Gracias a los miembros del proyecto de investigación “Categorización de publicaciones científicas en Ciencias Humanas y Sociales” financiado por el CSIC.