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El valor de las malas experiencias: Carmen Argibay y el derecho internacional

mayo 24, 2014

argibay

Carmen Argibay fue jueza de la Corte Suprema de la Nación argentina. Nos dejó el 10 de mayo de 2014. Tenía 74 años y se incorporó a la Corte Suprema en febrero de 2005 como la primera mujer nombrada por un gobierno democrático para ese cargo. Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo el título de abogada en junio de 1964, hace 50 años. En una entrevista que le hicieron en mi querida revista Lecciones y Ensayos, que me hizo ver mi amiga jurista y escritora Mercedes Araujo (¡lean su novela La hija de la cabra, publicada en 2012 por la editorial Bajo la Luna!), Argibay cuenta una anécdota relacionada con el derecho internacional que la marcó cuando era estudiante de derecho en la UBA.

Recuerdo una anécdota que fue una de mis primeras incursiones en la noción de la discriminación por género y de la cual pienso que fue el semillero de varios de mis impulsos. Había ido a rendir Derecho Internacional Público, que era una de las primeras materias de la carrera junto a Introducción al Derecho y Derecho Político. Sólo había una cátedra para dar examen, la de Derecho Internacional Público que estaba intervenida y el profesor se caracterizaba por no aprobar mujeres pues estaba convencido que nuestro lugar no estaba en la Facultad sino en la casa. Hasta ese momento avanzaba satisfactoriamente con la carrera, pero en aquella ocasión me calificaron con un cuatro, aun cuando fue una de las materias en las que más estudié. El profesor nos dijo a las mujeres, que nos habíamos presentado al examen, que no podía reprobarnos porque realmente habíamos estudiado y también porque el Decano estaba sentado a su lado con lo cual podía ser pasible de alguna sanción disciplinaria si nos desaprobaba arbitrariamente, pero sí estaba facultado para ponernos una nota baja. De esta ingrata experiencia que me ocurrió en la Facultad, cuando tenía solamente diecisiete años, surgió mi interés por los derechos de las mujeres y la no discriminación. Esta situación tuvo repercusiones en mi vida, me movilizó, es decir, me fortalecí con aquél episodio.

Mucho después Carmen Argibay formó parte del Tribunal Internacional de Mujeres sobre Crímenes de Guerra para el Enjuiciamiento de la Esclavitud Sexual (2000) y fue nombrada juez ad litem del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. Sí que salió fortalecida del episodio. Habría que conocer las historias de todas las estudiantes que se examinaron cuando no estaba el Decano en el tribunal de examen. ¿Vaya uno a saber quién era ese “profesor”? En la entrevista, que realizaron Lautaro Furfaro, Cecilia Hopp (¡también alumna de la UAM!) y Celeste Salomé Novelli el 5 de noviembre de 2010 y pueden leer completa aquí, no se dice nada.

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