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Reporte desde la 14º Reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, celebrada en Bogotá

diciembre 13, 2019

Por Nicolás Carrillo Santarelli

Desde este pasado lunes 9 de diciembre se está celebrando la catorceava reunión del Comité en Colombia, primera vez que se realiza en Latinoamérica. He tenido la fortuna de haber sido aceptado como observador y examinar de primera mano cómo funcionan algunos aspectos y dinámicas del derecho internacional institucional, incluyendo las posibilidades de acción de ONGs, o cómo las tensiones interestatales se trasladan a aspectos y debates técnicos, entre otros aspectos. Entre las cuestiones interesantes que se presentaron este viernes 13, que no resultó ser trágico como podría sugerir la superstición sino que, al contrario, ofreció resultados positivos en la sesión, se encuentran los siguientes.

En primer lugar, por vez primera se retiró del listado de los elementos inscritos en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial al carnaval de Aalst en Bélgica, algo que este Estado apoyo, por la reiteración de manifestaciones xenofóbicas, antisemitas e islamofóbicas en el mismo. La delegación austriaca expresó que esto no suponía atentar contra la libertad de expresión, sino sencillamente que el evento cultural en cuestión dejaría de tener el apoyo de la UNESCO, que no podía verse apoyando las expresiones en cuestión, algo con lo cual concuerdo. Las delegaciones también expresaron que eran conscientes de que este retiro creaba un precedente, al no estar contemplada su posibilidad anteriormente ni haberse actuado antes en tal sentido, pero que era un precedente positivo y correcto, algo que me parece acertado.

Adicionalmente, se aclaró que la protección y salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial durante situaciones de emergencia exige tener en cuenta el DIH y el derecho internacional de los derechos humanos, cuestión consistente con el artículo 31.3.c de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados; y que las situaciones de emergencia en cuestión incluyen situaciones de post-conflicto, reconocimiento que la delegación colombiana calificó como vital en vista de proyectos donde participan antiguos combatientes que dejaron las armas tras el acuerdo de paz de 2016 con las FARC; consecuencias del cambio climático, constatación que permite generar sinergias con el derecho internacional (e interno) medioambiental, tan necesario en vista de los riesgos y efectos que ya existen al respecto, frente a los cuales la acción (más valiente y decisiva que la actual, aún insuficiente) coordinada (de cooperación, como diría Friedmann); o situaciones de ocupación, que a pesar de estar ya reguladas y contempladas por el derecho internacional humanitario (calificándose de conflicto armado internacional), se menciona de forma expresa para poner de manifiesto la necesidad de tenerlas en cuenta, logro que las delegaciones de Palestina (muy activa en esta reunión, lo cual me place gratamente) y Chipre, ambas por razones evidentes, deseaban y lograron se hiciese.