Por Vanesa Menéndez, Candidata a Dr. (UAM)
La Biblioteca Audiovisual de Derecho Internacional de Naciones Unidas ha añadido recientemente una mini-serie sobre «La Responsabilidad del Estado» por Jorge E. Viñuales, Prof. de la Cátedra «Harold Samuel» de Derecho y Política Ambiental de la Universidad de Cambridge.
La mini-serie, compuesta por tres conferencias breves sobre el marco normativo que rige la responsabilidad de los Estados por los hechos internacionalmente ilícitos, proporciona una idea general sobre uno de los temas más recurrentes del derecho internacional público. Así, comienza analizando los aspectos generales de la responsabilidad estatal por hechos internacionalmente ilícitos, pasando por las condiciones que desencadenan dicha responsabilidad del Estado, y concluyendo con las consecuencias jurídicas de un hecho internacionalmente ilícito y la invocación de la responsabilidad estatal.
La mini-serie está disponible en inglés y en español.
Además, Jorge E. Viñuales proporciona una pequeña bibliografía sobre el tema que incluye tanto instrumentos legales como jurisprudencia internacional y otros documentos de interés.
¿Cómo hacer un poster académico?
abril 2, 2019
Por Vanesa Menéndez, LL.M. Leiden Univ y Candidata a Dr. UAM
Un poster académico es un eficaz instrumento de comunicación que nos permite dar a conocer nuestra investigación a un determinado grupo de personas en conferencias, seminarios, simposios, workshops, etc. Un buen poster académico debe reunir la mayor información posible sobre un tema concreto en unas dimensiones de espacio limitadas, y debe ser claro y directo, a la vez que visualmente estético. En ocasiones se habla de ello como un resumen visual (visual abstract).
Hace unas semanas se me presentó la oportunidad de elaborar un poster académico y, ante mi desconocimiento, lancé una pregunta por Twitter: ¿cuál es el mejor software para confeccionar un poster académico? Aquí resumo las respuestas en orden descendiente, desde el programa que, desde mi punto de vista, es más intuitivo y fácil de manejar por alguien con experiencia nivel usuario, hasta el más complejo.
- Microsoft PowerPoint. Sin duda, es el programa más utilizado en la academia. Cuenta con sus propias plantillas y, si se está familiarizado con las herramientas de Microsoft Word o Excel, resulta muy fácil de manejar. Eso sí, la parte creativa y de diseño la tiene que poner el usuario. Si no se tiene el paquete de Microsoft, existe una versión gratuita, aunque con algunas diferencias, en OpenOffice.
- Canva, PixTeller o Postermywall ofrecen una gran cantidad de plantillas on-line para poder confeccionar un poster visualmente atractivo. Son totalmente gratuitos y tienen numerosos recursos estéticos. El problema es que no está pensado para posters académicos, por lo que los diseños por defecto pueden parecer un tanto simples.
- Microsoft Publisher. Es la alternativa de PowerPoint, aunque su uso es más complejo. La Universidad de Glasgow Caledonian cuenta con una extensa guía al respecto.
- PosterGenius. Lo que le diferencia de Canva, PixTeller o Postermywall es que no es on-line, por lo que se ha de descargar e instalar en un dispositivo informático. En cambio, ofrece una gran asistencia en cuanto al diseño, y si bien no cuenta con plantillas tan estéticas, está más enfocado al propósito académico del poster.
- LaTex es un software gratuito que, al igual que PosterGenius, está enfocado específicamente a la comunicación y publicación de documentos científicos. Además, cuenta con numerosos recursos adicionales en su página web y un completo manual de instrucciones.
- Inkscape (Android) o Inkpad (iOS). La ventaja que ofrecen estos software gratuitos es que permiten dibujar tu propio poster sobre las pantallas táctiles del ordenador, tablet o smartphone. Además, cuenta con un vector de PDF para una buena calidad en la impresión A1.
- Adobe InDesign, Adobe Illustrator, Scribus. Para alguien con nociones básicas de informática, estos programas pueden resultar bastante complicados. Sin embargo, existen guías on-line (ver guía de InDesign o algunas FAQs de Scribus en castellano). Si bien los dos primeros softwares son de pago, existen descuentos especiales para estudiantes y profesores y periodos de prueba gratis.
- Affinity Publisher. Es una alternativa de autoedición que aún se encuentra en desarrollo. Sin embargo, se puede descargar su primera versión beta
Para más información, Tullio Rossi (LSE) ha publicado una guía para la creación de posters académicos desde la elaboración del guión, hasta el diseño y la logística. Asimismo, Collin Purrington detalla cada etapa del proceso de diseño en este post.
¿Es el Derecho Internacional internacional? Conclusiones derivadas de la participación en la Philip C. Jessup Int’l Law Moot Court Competition
febrero 19, 2019
Por Vanesa Menéndez, LL.M. Leiden Univ y Candidata a Dr. UAM
Uno de los patrones de dominación que identifica la profesora Anthea Roberts en su libro ‘Is international law international?’ (OUP 2017) viene ejemplificado por la Philip C. Jessup International Law Moot Court Competition. Esta es una competición que se va abriendo camino entre las universidades españolas: este año se ha celebrado la novena ronda nacional de clasificación y se han presentado siete equipos de distintas universidades. A nivel internacional el reconocimiento de esta competición es muy amplio ya que participan alrededor de 700 facultades de derecho de más de 100 países y jurisdicciones cada año. Esto significa que numerosos estudiantes provenientes de diversas tradiciones jurídicas se enfrentan a un mismo caso de derecho internacional público. Por supuesto, no todos afrontan el caso de la misma manera.
Dentro de esta diversidad multilingüística y para facilitar la celebración de las Rondas Internacionales en Washington D.C., ILSA requiere que tanto los escritos como las rondas orales sean en inglés, considerada la lengua franca del derecho internacional. De hecho, es la propia ILSA quien incentiva el uso de materiales provenientes del mundo anglosajón al proveer una serie de documentos básicos que han de incluirse en los escritos. Esto supone que, en muchas ocasiones, estudiantes de países no anglosajones como España, cambien radicalmente las fuentes de derecho que hasta ahora han utilizado durante sus estudios (la mayoría no conocen a Crawford o Evans hasta que no participan en la competición). Muy pocas veces se citan a autores españoles como autoridad doctrinal y, en todo caso, sólo se citan si han desarrollado o desarrollan su carrera académica en Universidades anglo-americanas. Esto también se aplica a la jurisprudencia: normalmente tiene mucho más peso un caso resuelto por un tribunal (de cualquier instancia) de EE.UU., que uno proveniente, por ejemplo, del Tribunal Constitucional español. Estas prácticas, en opinión de Roberts, han llevado a una “falsa sensación de universalidad”, donde reinan las perspectivas del derecho anglosajón.
La Philip C. Jessup Int’l Law Moot Court Competition muestra, a través de la comparativa de los tribunales en las rondas nacionales y en las internacionales, cómo existe un “colegio divisible” de internacionalistas. Así, se aprecia cómo existen internacionalistas con diferentes aproximaciones al derecho internacional influenciadas en gran medida por su pertenencia a distintos países, regiones o comunidades epistémicas. Por citar un ejemplo, algunos jueces valoran la citación de doctrina (sobre todo en países como España o Italia) mientras que otros dan prevalencia a la práctica de los estados (como en el caso de Holanda o EE.UU.). Es más, cuando se trata de ciertos temas como el derecho del mar, es posible que algunos jueces provenientes de un país queden satisfechos con un argumento que no satisfaría en la misma medida a un juez de otro país; y es que a pesar de que la CONVEMAR tenga una aspiración de aplicación universal, las diferencias regionales en la interpretación de sus preceptos son latentes. Aún así, la gran mayoría de jueces en las rondas internacionales del Philip C. Jessup comparten este background anglo-americano.
Todo ello supone que, coincidiendo con Roberts, las perspectivas y las fuentes anglo-americanas tengan una influencia desproporcional en la definición de qué cuenta como derecho internacional y qué no. Y todo esto derivado en su mayor parte del uso del inglés como “lengua de trabajo” del derecho internacional, cuando no es la única lengua oficial de Naciones Unidas ni tampoco la lengua más hablada en el mundo. Este hecho da para hacer ulteriores reflexiones sobre el dominio «invisible» del lenguaje en el derecho internacional, así como su perpetuación a través de actividades como el Philip C. Jessup Int’l Law Moot Court Competition. Hasta entonces, seguiremos disfrutando de la experiencia que supone dicha competición sin apartar la mirada crítica.






