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La primera década de la Corte Penal Internacional

julio 2, 2012

Sin mayor transcendencia mediática, la Corte Penal Internacional (CPI) festejó ayer su primera década de existencia. La CPI fue creada por el Estatuto de Roma en 1998 y entró en vigor el 1 de julio de 2002. Actualmente, 121 Estados han reconocido el rol de este foro de justicia internacional, aunque no lo han hecho países relevantes como Estados Unidos o Israel.

El establecimiento de una Corte de carácter permanente representó un avance decisivo en el ámbito de la justicia internacional, ya que se trata del primer tribunal internacional de carácter permanente que tiene jurisdicción para intervenir en los crímenes internacionales mencionados en el Estatuto de Roma (crímenes de genocidio, de lesa humanidad y crímenes de guerra). Pero la CPI puede ejercer su jurisdicción sólo si el Estado que también pudiera tenerla se encontrara impedido, imposibilitado o sin voluntad de llevar adelante una investigación o un proceso judicial por la comisión de tales conductas criminales.

El Estatuto de Roma significó una promesa a las víctimas de violaciones masivas a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario en el sentido de que recibirán justicia y que la rendición de cuentas de quienes las hayan cometido contribuirá a la reconstrucción de sociedades afectadas por la violencia.

Desde sus inicios y debido a su propia y amarga experiencia, la Argentina apoyó el establecimiento de la CPI y defendió su independencia, efectividad e integridad, convencida de la necesidad de poner fin a la impunidad de los responsables de los peores crímenes. Asimismo, nuestro país aportó el primer Fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, y tiene actualmente  entre sus jueces a otro connacional, Silvia Fernández.

En su primera década de existencia, 15 casos en 7 situaciones han sido llevados ante la CPI. Tres Estados Partes del Estatuto de Roma –Uganda, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana–, han remitido situaciones que ocurren en sus territorios a la Corte. Además, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas remitió las situaciones en Darfur (Sudán) y Libia, ninguno de ellos Estados Partes del Estatuto. Asimismo, en 2010 se autorizó a la Fiscalía para abrir una investigación de oficio en la situación de Kenia y, en 2011, para hacerlo en la de Côte d’Ivoire.

La segunda mitad del siglo XX observó una variación fundamental en el derecho internacional al reconocerse que el individuo es sujeto de este ordenamiento jurídico y que la dignidad de la persona humana es un valor fundamental. La CPI, al castigar las violaciones a esos derechos, representa un avance fundamental para la convivencia de toda la humanidad.

2 Responses to “La primera década de la Corte Penal Internacional”


  1. La CPI es un instrumento de occidente ápice de las potencias. Está supeditada al mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

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    • Pietro Sferrazza Says:

      Hola Carlos
      El aniversario de la Corte coincide con el climax de un profundo conflixto diplomático por el arresto de algunos de sus funcionarios en Libia, conflicto sólo aparentemente resuelto, porque creo que generará un debate difícil sobre la eficacia de las resoluciones de la CPI (ya bastante criticada por lo demás) y sobre su efectiva incidencia en el enfrentamiento de un conflicto, tanto durante su curso como una vez concluido.

      Concido con el diagnóstico que valora la Corte como un avance en el largo camino de la lucha contra la impunidad. Pero hay mucho camino por andar y la gran mayoría de las grandes críticas dirigidas contra la CPI, creo que tienen cierto fundamento. Los exabruptos de Moreno Ocampo, la “africanización” del Tribunal, el excesivo período de tiempo requerido para emitir la primera sentencia en el caso Lubanga, sólo son algunas de las grandes falencias de este tribunal penal internacional.

      Pero “es lo que hay”, de modo que los esfuerzos deben dirigirse a reflexionar sobre las mejores estrategias para su consolidación.

      Yo creo que aún hay que darle tiempo a la CPI y ver cómo irá enfrentando los nuevos desafíos. Si bien no hay que perder el sentido crítico, concluir que se trata de un tribunal sometido a las potencias occidentales y al Consejo de Seguridad, me parece un poco reduccionista. Por lo demás, ¿qué órgano de Naciones Unidas no está supeditado al modelo imperante en esta organización internacional?
      Me parece que esa clase de opiniones, pese a tener cierta razón, no contribuyen al debate. SI las cosas seguirán con este modelo estructural y mientras el Consejo de Seguridad no sea modificado, creo que es un deber de todos repensar cómo la CPI puede desempeñarse con eficacia en ese modelo y de qué manera puede incidir en la disminución de la impunidad y en la búsqueda de reparaciones adecuadas para las víctimas.

      Un saludo…

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