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Por Nicolás Carrillo Santarelli

Los pasados viernes 3 y sábado 4 de marzo se realizaron las audiencias de la ronda nacional colombiana del prestigioso concurso Philip C. Jessup de derecho internacional, probablemente el Moot Court más importante en nuestra disciplina. En esta ocasión, tuve la fortuna de haber co-dirigido al equipo ganador que representará a Colombia en Washington, que es el equipo de la Universidad de La Sabana, integrado por los estudiantes Catalina Patarroyo (mejor oradora de la final), Nicolás Mayorga, Laura Gutiérrez, Natalia Otoya y José Fernando Márquez. Los estudiantes se hicieron con la anhelada copa del equipo ganador, una réplica del “Poporo Quimbaya” exhibido en el museo del oro de Bogotá, y he de confesar que me encanta que el trofeo sea un símbolo precolombino, representativo de Colombia. Como ya es tradición en Colombia, todos los equipos demostraron un excelente nivel, preparación y conocimiento del derecho internacional. En la final también participó el excelente equipo de la Universidad Javeriana. A continuación dejo una imagen del trofeo y del equipo ganador, en la cual aparezco en la parte superior izquierda.

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La ronda española de la copa Jessup 2017, sobre el caso concerniente a las hermanas del sol, se celebró la semana pasada en la sede de Madrid del Despacho Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, que un año más ha organizado la competición con gran eficiencia y una exquisita hospitalidad.

La UAM ha sido subcampeona con un gran equipo que ha entrenado un año más y con mucha maestría Jokin Beltrán de Lubiano, que fue miembro del equipo Jessup UAM ganador de la ronda española de 2013. ¡Gracias Jokin! El equipo, como de costumbre, ha estado integrado por un grupo de estudiantes extraordinarios:  Raúl Arribas, Miriam Ferradanes, Vanesa Menéndez, Ana Olivares y André del Solar. En la ronda nacional de 2017, además del trofeo de subcampeones, hemos ganado el premio al mejor escrito de la demanda y el premio al mejor escrito de la contestación de la demanda. André, que es un orador excepcional, ganó el segundo premio al mejor oralista, trofeo que añade al de mejor oralista obtenido el año pasado.

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Los integrantes del equipo de la UAM, un año más, han tenido un actitud ejemplar durante toda la competición. Se llevan consigo una experiencia magnífica: son mejores juristas, han crecido como personas y tras seis meses de trabajo arduo, como me gusta decir en estos casos, son más amigos entre sí y tienen nuevos amigos de otras universidades.

Nuestra participación ha sido posible gracias al generoso apoyo de los Departamentos de Derecho Público y Privado de la Facultad de Derecho de la UAM y del Despacho Uría & Menéndez. Nuestro sincero agradecimiento a todos.

Por Nicolás Carrillo Santarelli

Los pasados viernes 26 y sábado 27 de marzo se realizaron las rondas nacionales del Jessup en Colombia. Tras el privilegio de haber sido coach del equipo de la Universidad Autónoma de Madrid, que tanto admiro, un par de años, en esta edición dirigí al equipo de la Universidad de La Sabana, donde actualmente trabajo.

La presente edición del Jessup, con un título muy interesante, “The Frost Files”, versa sobre problemas bastante conocidos y relevantes: interceptación masiva de comunicaciones electrónicas y de otra naturaleza (recordemos las disculpas de Obama a Merkel, que pueden entenderse como satisfacción); ataques cibernéticos; inmunidades de los bienes de los Estados; cooperación y acuerdos bilaterales; posibilidad de usar documentos obtenidos por “whistleblowers”; y derechos humanos y garantías incluso cuando se implementen acciones de lucha contra el terrorismo, además de cuestiones clásicas sobre competencia, carga (dinámica) de la prueba y standards of evidence.

El concurso Jessup siempre me ha parecido una gran oportunidad para que los estudiantes desarrollen importantes habilidades jurídicas de redacción y persuasión, adquieran confianza y hábitos de trabajo e investigación, adquieran conocimientos y la capacidad de formular posturas críticas en el ámbito del derecho internacional. Por su dinámica práctica, de trabajo autónomo y en equipo y de desarrollo de ideas y propuestas creo que es una excelente oportunidad para los estudiantes de derecho. Ciertamente no es fácil y exige mucho trabajo, y el nivel de exigencia es muy alto, además de que se exige un muy buen manejo de la lengua inglesa, pero la experiencia y los frutos valen la pena. Como dijo mi maestro Carlos en un reciente post, Moot Courts como el Jessup se enmarcan en un nuevo  (y necesario, por los desafíos actuales) paradigma sobre enseñanza del derecho.

Quedé gratamente sorprendido con mi experiencia en el Jessup en Colombia, donde participaron las Universidades del Rosario (justo ganador), de los Andes, Externado de Colombia, Javeriana y de La Sabana. El nivel de todos los estudiantes y entrenadores fue muy alto, el ambiente fue respetuoso y todos aprendimos de la experiencia. Tras haber sido entrenador de equipos que llegaron a las rondas internacionales en tres ocasiones, debo decir que la calidad de los argumentos y presentaciones de los distintos equipos fue muy alta. El evento estuvo tan competido que hubo que acudir a reglas de desempate para determinar cuál sería el segundo equipo en ir a la final colombiana, pues tres Universidades obtuvieron igual número de victorias y por ello estuvieron en el segundo lugar.

El equipo ganador, como indiqué arriba, fue la Universidad del Rosario, integrada por los estudiantes Gabriela Luna, Natalia Fernandez Alba, María Lucía Casas y Daniela Cañizarez; por el legal advisor Juan Manuel Morales, y por los coach Giovanni Vega y Sergio Díaz. El equipo fue excelente y estoy seguro de que Colombia se verá muy bien representada con ellos. La mejor de las suertes para el Rosario en Washington, DC.

Mi equipo, que se ve en la foto (estoy a la derecha), estuvo integrado por los estudiantes Camila Alvarado, Nicolás Mayorga, Alejandra Rivera, Juan Santiago Cortés y Laura Gutiérrez. Junto a mí tuvimos como coach a la profesora Ana Grandas. Estoy muy orgulloso de mi equipo, de lo mucho que trabajaron sus integrantes y del buen desempeño que tuvieron. Realmente creo que todos aprendimos mucho en esta experiencia, tanto profesores como estudiantes, unos de otros y de la dinámica y los materiales. Aprovecho para agradecer a la Universidad de La Sabana por su confianza y apoyo económico y de otra naturaleza para que pudiésemos participar.

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Finamente, también copio a continuación una foto del equipo ganador, que gentilmente me envió su entrenador Giovanni:

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Hace unos días tuvimos en la Fundación FIDE un foro de discusión sobre la enseñanza del derecho a través de clínicas jurídicas con Alberto Alemanno (@alemannoEU), un tema sobre el cual Alberto tiene una gran experiencia práctica. Alberto dirige una clínica jurídica con alumnos de HEC Paris y la NYU defendiendo casos a favor del interés público europeo, y ha creado The Good Lobby, una organización que canaliza el trabajo pro bono poniendo en contacto expertos con organizaciones que necesitan ayuda legal. Alberto ha volcado esta experiencia en su próximo libro llamado How Clinical Legal Education is Reforming Law Teaching and Practice in Europe.

El punto de partida es conocido: los métodos de enseñanza del derecho han cambiado muy poco a lo largo de los siglos. La enseñanza del derecho es conservadora. Alberto mostró, además, que la enseñanza del derecho y la profesión jurídica viven mundos distanciados. La profesión jurídica, según Alberto, está experimentando una crisis como consecuencia de una serie de desafíos importantes entre los que se encuentran el cambio de los métodos de trabajo y el abaratamiento de los costes laborales unido a una digitalización que hace posible un acceso directo al conocimiento jurídico. Alberto afirma que hay una mercantilización de la profesión jurídica que lleva a algunos a sostener que nos movemos hacia una “uberización” jurídica.

Sea como fuere, Alberto apuesta por una visión positiva y sostiene que la profesión debe ofrecer un valor añadido a sus clientes. Para él, la mejor manera de lograrlo es mediante “servicios jurídicos no convencionales para clientes no convencionales asesorados por equipos no convencionales”. Para Alberto, la brecha que existe entre cómo enseñamos y cómo practicamos el derecho implica una llamada a la acción, que se hace aún más necesaria si ponemos la vista en los cambios demográficos. En efecto, Alberto señala que en poco tiempo la mayor parte de la fuerza de trabajo global estará compuesta de personas nacidas después de 1985, la generación de los milenarios o millennials del siglo XXI, una generación que muy probablemente no valore de la misma forma que hasta ahora ser socio de un despacho de abogados y que ahondará esa brecha entre enseñanza y práctica del derecho si no se producen cambios significativos.

Alberto sostiene que la brecha entre enseñanza y práctica del derecho se puede solucionar mediante la ampliación de la cultura del ejercicio pro bono del derecho: trabajo jurídico voluntario y no remunerado, generalmente a favor de organizaciones antes que individuos, en defensa del derecho de interés público (public interest law). Según Alberto, todos tienen cosas que ganar en las clínicas pro bono: las universidades porque pueden ofrecer una educación a través de la experiencia, los profesores porque se benefician de una enseñanza profunda y dinámica, y los despachos de abogados porque conocen a clientes que de otra forma jamás asesorarían.

Coincido con Alberto en que, a pesar de las limitaciones estructurales y docentes, los estudiantes tienen una expectativa cada vez más firme de aprender a través de la experiencia en las facultades de derecho. Mediante los programas de clínicas jurídicas se cumple con una función pedagógica que busca mejorar la sociedad con el trabajo de los estudiantes e, indirectamente, se produce una reforma de la educación jurídica que ahora es algo más fácil de implementar como consecuencia del proceso de Bolonia y la europeización de los programas universitarios. En Europa las clínicas jurídicas aumentan en número y tamaño, como demuestran los casos de Polonia, la República Checa, Alemania, Francia, el Reino Unido y también España, donde existen experiencias notables en varias universidades entre las que destaca la Universidad de Valencia. Existen incluso asociaciones de clínicas jurídicas europeas, como The European Network for Clinical Legal Education (ENCLE). Junto a esto, crece también una cultura de juicios simulados o moot courts. ¿Se está produciendo un cambio en la enseñanza del derecho en Europa o se trata de marcadas excepciones?

Ayer terminó la ronda española de la copa Jessup 2016, que tuvo lugar un año más en la sede de Barcelona del Despacho Cuatrecasas, Gonçalves Pereira. Felicidades al equipo de la UC3M, ganador de la ronda. El equipo de la UAM quedó segundo. Estoy orgulloso de mi equipo, integrado por un grupo de estudiantes extraordinarios: Mihaela Cosmina, Patricia Fernández Cuadrado, Miriam Ferradanes, Alejandro Pacios y André del Solar. Ganamos el premio al mejor escrito de contestación de la demanda, el primer (André) y el tercer (Miriam) premio de mejor oralista. El entrenador del equipo fue el estudiante Jokin Beltrán de Lubiano, miembro del equipo Jessup UAM que ganó la ronda española de 2013. Jokin hizo un trabajo excelente, por el cual el equipo Jessup UAM 2016, la Facultad de Derecho y yo mismo estamos profundamente agradecidos. Este año también hemos contado con la ayuda inteligente de Mariella de la Cruz, que participó en el equipo Jessup UAM ganador de la Ronda española 2014.

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Todos los miembros del equipo han demostrado capacidad para trabajar individual y conjuntamente de una manera ejemplar, teniendo que soportar una importante carga de trabajo añadida a sus clases regulares durante los últimos meses con el fin de comprender y estar en condiciones de defender teorías jurídicas complejas relativas al espionaje masivo, los ataques cibernéticos, la detención arbitraria y todos los complicados temas de la controversia que enfrenta a Amestonia contra Riesland en el caso concerniente a los documentos Frost. Con esta experiencia inolvidable, estos jóvenes han aprendido derecho como pocos estudiantes, han desempeñado un papel modélico a lo largo de la competición y han actuado de forma espectacular en la final. Ahora son más amigos entre sí y  tienen muchos nuevos amigos. No es poco.

Nuestra participación ha sido posible gracias a la generosidad del Área de Derecho Internacional Público y los Departamentos de Derecho Público y Privado de la Facultad de Derecho de la UAM. Una vez más, es un gusto agradecer al Despacho Uría & Menéndez,  y especialmente a Natalie Landgrige, por su firme y constante confianza en nuestros estudiantes.

El tema del caso Jessup 2016 es muy interesante y actual: programas de vigilancia masiva, expropiación de propiedad utilizada en dichos programas, ciberataques atribuibles a Estados. Esta es la descripción en la página de la ILSA:

The 2016 Jessup Compromis will include questions concerning the legality of mass surveillance programs, the expropriation of property allegedly used in such programs, and the international legal consequences of cyberattacks attributable to states.

En este enlace http://player.theplatform.com/p/IfSiAC/U4HXoIb2tc3O/select/BCy8DSe1xig4?form=html se puede ver la final a partir de las 2pm hora de Washington DC.

Animo al equipo que representa Chile!!! Cuentan con el apoyo de “aquiescencia”!!!

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