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Por Nicolás Carrillo Santarelli

Como mencioné en el anterior post, hace poco tuvo lugar en Bogotá una interesante conferencia que fue organizada de forma excelente por las Universidades de Los Andes, del Rosario y Externado de Colombia, en la que se hicieron ponencias que cuestionaban y hacían pensar sobre algunos presupuestos que tenemos del derecho internacional. En particular, me llamaron la atención las ideas propuestas por Koskenniemi y Anghie, en tanto el primero sostuvo que el derecho internacional no se asemeja tan sólo a un lenguaje, sino que en sí mismo es un idioma. Siguiendo las teorías epistemológicas y del lenguaje de Noam Chomsky, Martti sostuvo que esto supone que es posible construir frases e ideas que nunca han sido emitidas anteriormente acudiendo a las nociones y nombres compartidos por la comunidad internacionalista, como soberanía u otros. Además, esta peculiaridad hace que, por más bienintencionado o apasionado sea quien interactúa con los conceptos del derecho internacional en estrados judiciales u otros ámbitos, si carece de competencia en el manejo de este idioma probablemente fracasarán sus pretensiones (y no hemos de limitarnos a la implementación, siguiendo la teoría de Higgins sobre cómo distintos actores participan interactuando con el derecho internacional al invocarlo en distintos procesos, como decía McDougal). Para esto, se basó en el caso de Bosnia Herzegovina contra Serbia y Montenegro ante la CIJ, dado el cambio de agente tras un infructuoso inicio por parte del Estado demandante.

Posteriormente, hablando en privado con Koskenniemi, le dije que a mi parecer la competencia es ciertamente imprescindible… pero insuficiente, pues los círculos que controlan quién es considerado como apto pueden ser cerrados y preferir a quienes provienen de ciertos ámbitos, países, lenguas o Universidades (y los discursos prevalentes en ellos, lo que debe hacernos cuestionarnos si, como sugiere de forma provocadora el título de un libro, “Is International Law International?”), algo que aceptó y de hecho sugirió en su discurso al decir que en últimas participan the usual suspects en los procesos internacionales…

Por otra parte, la idea del derecho internacional como lenguaje se comparte por Jan Klabbers, quien de hecho sostuvo en su manual International Law que esta realidad hace que hayan debates y contestaciones. Ciertamente, el lenguaje nos permite debatir y promover posturas, y distintas partes buscan aprovecharse de su empleo para defender ciertos fines, algo que por ejemplo se sostiene por la noción del Lawfare y la escuela del Policy Approach to International Law.

En cuanto a Antony Anghie, sostuvo una idea interesante, basándose en el famoso caso de la Isla de Palmas: cuando le preguntaba a sus estudiantes en Estados Unidos quiénes creían que eran las partes o los intervinientes en el caso, algunos decían que Holanda, otros que Estados Unidos, otros que quizá España, pero nadie hablaba de los habitantes nativos… lo que a su juicio refleja ciertamente cómo hay exclusiones de entrada en el derecho internacional, y que el simple hecho de percatarse de estas paradojas debe hacer pensar, cuestionarse y promover cambios, sugeridos por posturas neomarxistas y los Third World Approaches to International Law (TWAIL), idea que ciertamente comparto. Además, Anghie exhortaba a que en la enseñanza del derecho internacional se usasen ejemplos locales que demostrasen cómo el derecho internacional incidía en una realidad del Estado en el que se vive o cómo excluía a ciertas personas de su realidad…

Fue ciertamente enriquecedor haber podido asistir y debatir, y agradezco a los ponentes y organizadores.

La Escuela de Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella y la Revista Latinoamericana de Derecho Internacional convocan a enviar trabajos originales para el primer coloquio “Diálogos de derecho internacional”, que tendrá lugar el día jueves 19 de octubre de 2017 en la sede de la UTDT (Buenos Aires). El coloquio busca promover el debate académico sobre asuntos vinculados al derecho internacional. En esta ocasión, se dará prioridad a los trabajos que fomenten el diálogo entre el derecho internacional y otras disciplinas, como la ciencia política, la economía, los estudios internacionales, la filosofía y la historia.

El coloquio se propone explorar los aportes de otras perspectivas disciplinarias al derecho internacional y discutir si sería necesario adoptar perspectivas disciplinarias específicas en investigaciones futuras. A estos efectos, se alienta especialmente la presentación tanto de trabajos que aborden específicamente la relación entre el derecho internacional y otra(s) disciplina(s), como trabajos que discutan cualquier cuestión de derecho internacional público incorporando una perspectiva interdisciplinaria.

El coloquio está abierto a académicos/as, profesionales y estudiantes avanzados de derecho internacional y disciplinas afines. En particular, se espera contar con la participación de jóvenes internacionalistas. Las propuestas serán seleccionadas de acuerdo a su calidad, originalidad y su capacidad de estimular un debate productivo. Las contribuciones deberán ser inéditas. Los trabajos presentados durante el coloquio serán considerados para su publicación en la Revista Latinoamericana de Derecho Internacional. En esta oportunidad, se aceptarán solamente trabajos en idioma castellano.

La conferencia central estará a cargo de Víctor Abramovich, Profesor de la Universidad de Buenos Aires, Director de la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, Profesor Adjunto de American University y Procurador Fiscal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Se desempeñó como Vicepresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y como Relator para Colombia, Cuba, Guatemala y Nicaragua, y Relator Especial sobre los derechos de las mujeres ante ese organismo.

Envío de propuestas: Se recibirán resúmenes (máximo 500 palabras) hasta el 15 de julio de 2017. Estos deberán enviarse a coloquiodip2017@gmail.com, junto con un breve CV. Los resultados serán informados el 1 de agosto de 2017. Los borradores deberán ser enviados a más tardar el 1 de octubre de 2017. Lamentablemente, la organización no cuenta con fondos para financiar viajes o estadías para el coloquio.

Una pregunta ineludible para un profesor universitario se refiere a si los proyectos educativos pueden marcar la diferencia en la sociedad. Es una cuestión compleja porque la educación universitaria tiene muchos tipos de efectos personales y sociales, de corto y largo plazo. Pero si se trata de buscar un ejemplo ilustrativo de un impacto significativo pondría el ejemplo de Innocence Project, una idea que se les ocurrió en 1992 a dos profesores de derecho de la Cardozo Law School, Barry Scheck and Peter Neufeld, cuyo objeto es ayudar a gente encarcelada por error mediante la utilización de pruebas de DNA y, de paso, tratar de reformar el sistema penal para prevenir injusticias futuras. Pues esta es una idea que ha tenido un efecto positivo y real en el mundo, porque cientos de personas privadas de la libertad injustamente mal han salido de la cárcel gracias a la ayuda de este programa. ¿Se les ocurre algo más importante? Y digo en el mundo porque, además de los Estados de Estados Unidos de América, el programa funciona en otros varios países, como por ejemplo Argentina, donde desde hace poco tiempo tienen un capítulo del programa que ya ha logrado un éxito notable. Estos programas son ejemplos magníficos de las posibilidades de transformación de los estudios de derecho y el impacto de las clínicas jurídicas integradas por estudiantes. ¿Cuándo se establecerá un Innocence Project en alguna universidad española? ¿Conocen otros ejemplos parecidos?

PD: Hay una serie de la BBC  llamada The Innocence Project (creo que está disponible en la red – no la he visto, pero tiene buena puntuación en IMDB). Y si quieren ver una serie basada en la historia de una persona que sale de la cárcel después de 20 años en el ‘pasillo de la muerte’ gracias a pruebas de DNA, recomiendo la excelente serie de Sundance llamada Rectify (gracias FEB, por el dato).

Hace unos días tuvimos en la Fundación FIDE un foro de discusión sobre la enseñanza del derecho a través de clínicas jurídicas con Alberto Alemanno (@alemannoEU), un tema sobre el cual Alberto tiene una gran experiencia práctica. Alberto dirige una clínica jurídica con alumnos de HEC Paris y la NYU defendiendo casos a favor del interés público europeo, y ha creado The Good Lobby, una organización que canaliza el trabajo pro bono poniendo en contacto expertos con organizaciones que necesitan ayuda legal. Alberto ha volcado esta experiencia en su próximo libro llamado How Clinical Legal Education is Reforming Law Teaching and Practice in Europe.

El punto de partida es conocido: los métodos de enseñanza del derecho han cambiado muy poco a lo largo de los siglos. La enseñanza del derecho es conservadora. Alberto mostró, además, que la enseñanza del derecho y la profesión jurídica viven mundos distanciados. La profesión jurídica, según Alberto, está experimentando una crisis como consecuencia de una serie de desafíos importantes entre los que se encuentran el cambio de los métodos de trabajo y el abaratamiento de los costes laborales unido a una digitalización que hace posible un acceso directo al conocimiento jurídico. Alberto afirma que hay una mercantilización de la profesión jurídica que lleva a algunos a sostener que nos movemos hacia una “uberización” jurídica.

Sea como fuere, Alberto apuesta por una visión positiva y sostiene que la profesión debe ofrecer un valor añadido a sus clientes. Para él, la mejor manera de lograrlo es mediante “servicios jurídicos no convencionales para clientes no convencionales asesorados por equipos no convencionales”. Para Alberto, la brecha que existe entre cómo enseñamos y cómo practicamos el derecho implica una llamada a la acción, que se hace aún más necesaria si ponemos la vista en los cambios demográficos. En efecto, Alberto señala que en poco tiempo la mayor parte de la fuerza de trabajo global estará compuesta de personas nacidas después de 1985, la generación de los milenarios o millennials del siglo XXI, una generación que muy probablemente no valore de la misma forma que hasta ahora ser socio de un despacho de abogados y que ahondará esa brecha entre enseñanza y práctica del derecho si no se producen cambios significativos.

Alberto sostiene que la brecha entre enseñanza y práctica del derecho se puede solucionar mediante la ampliación de la cultura del ejercicio pro bono del derecho: trabajo jurídico voluntario y no remunerado, generalmente a favor de organizaciones antes que individuos, en defensa del derecho de interés público (public interest law). Según Alberto, todos tienen cosas que ganar en las clínicas pro bono: las universidades porque pueden ofrecer una educación a través de la experiencia, los profesores porque se benefician de una enseñanza profunda y dinámica, y los despachos de abogados porque conocen a clientes que de otra forma jamás asesorarían.

Coincido con Alberto en que, a pesar de las limitaciones estructurales y docentes, los estudiantes tienen una expectativa cada vez más firme de aprender a través de la experiencia en las facultades de derecho. Mediante los programas de clínicas jurídicas se cumple con una función pedagógica que busca mejorar la sociedad con el trabajo de los estudiantes e, indirectamente, se produce una reforma de la educación jurídica que ahora es algo más fácil de implementar como consecuencia del proceso de Bolonia y la europeización de los programas universitarios. En Europa las clínicas jurídicas aumentan en número y tamaño, como demuestran los casos de Polonia, la República Checa, Alemania, Francia, el Reino Unido y también España, donde existen experiencias notables en varias universidades entre las que destaca la Universidad de Valencia. Existen incluso asociaciones de clínicas jurídicas europeas, como The European Network for Clinical Legal Education (ENCLE). Junto a esto, crece también una cultura de juicios simulados o moot courts. ¿Se está produciendo un cambio en la enseñanza del derecho en Europa o se trata de marcadas excepciones?

ImagenFelicidades al equipo de la UAM, que ha ganado hoy la final de la ronda española de la competición Philip Jessup de Derecho internacional, que ha tenido lugar en Barcelona en la sede del despacho de abogados Cuatrecasas, Gonçalves Pereira. El equipo está integrado por los estudiantes José Luis Ituarte, Patricia Ibañez, Esperanza López y Jokin Beltran de Lubiano. Estoy muy orgulloso de estos alumnos. Felicidades también a mi colega el joven profesor Nicolás Carrillo Santarelli, que hace un trabajo excelente con los alumnos. Ahora toca seguir trabajando para llegar muy bien preparados a la ronda internacional de la competición en Washington DC.

Es un placer también extender nuestro reconocimiento todos los equipos que participaron y agradecer al despacho de abogados Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, un magnífico patrocinador de la competición Jessup en España.

Ronald Dworkin (1931-2013)

febrero 14, 2013

Oh no, hoy nos ha dejado Ronald Dworkin. ¡Qué pena! Su influencia en el derecho y la filosofía política contemporánea es inmensa. Una de las buenas cosas que me pasó cuando era estudiante de derecho fue leer algunos capítulos del libro Taking Rights Seriously (1977). Seguirá presente con sus textos y enseñanzas, pero extrañaremos sus magníficos artículos del New York Review of Books. Que descanse en paz.

Creditos de la foto aquí.

Mañana se lanza la convocatoria para el Segundo foro para profesores jóvenes de derecho internacional público que se realizará en Nottingham en 2013. Toda la información relevante acerca del foro, la convocatoria y las fechas de presentación puede consultarse en www.annualjuniorfacultyforumil.org.

La primera edición de este foro se hizo en Nueva York este año. Organizado por Dino Kritsiotis (Nottingham), Anne  Orford (Melbourne) y J.H.H. Weiler (NYU), la reunión juntó a un grupo de nueve jóvenes investigadores con respectivos comentaristas para una conferencia vibrante de dos días en las que primó la camaradería, la tremenda hospitaliad de los anfitriones, y el gran nivel de la discusión. Quizá por haber participado tengo un sesgo a favor de esta nueva empresa. En cualquier caso, es de esperar que la iniciativa se consolide ya que brinda una excelente oportunidad para la discusión y difusión de investigaciones en curso.

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