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Se han publicado los rankings mundiales de universidades de The Times Higher Education World University Rankings, que se basa en criterios de ensañanza e investigación. Ninguna universidad que tenga la lengua castellana como vía de comunicación entre las primeras 100 universidades del ranking mundial. Entre las primeras 200 universidades hay dos de España, las dos de Barcelona, donde también se enseña en catalán: la Universidad de Barcelona (142) y la Universidad Pompeu Fabra (155). Felicidades a estas dos universidades.

Por lo demás, el panorama es pobre. El informe dice que en Latino América pronto habrá universidades de Brasil que aparezcan en los rankings, pero por ahora no hay ninguna universidad latinoamericana entre las primeras 200 del mundo. En españa se discute más y más sobre los rankings, pero me pregunto: ¿todos están tan equivocados? Yo creo que no, que una universidad como la española, donde  los incentivos no están claros y no hay autonomía para la competencia, por ejemplo, para conseguir los mejores profesores, es difícil que aparezca en estos rankings. Estos incentivos sí existen en otros sistemas universitarios públicos (la universidad privada en España tampoco compite, y no me explico las razones), como el aléman, con muchas universidades en los rankings y con regulaciones que permiten incentivos para competir entre ellas, que tiene reglas simples pero efectivas, como la prohibición de contratar a los que hayan obtenido la habilitación en la misma  universidad, evitando la endogamia, y otras tantas reglas que se podrían copiar.

Y aquí va una encuesta, que es para España, pero se podría extender a cada uno de los países latinoamericanos en este y otros blogs:

En España la incontinencia legislativa en materia de educación es gigante. Los gobiernos legislan sobre lo necesario y, sobre todo, lo innecesario en materia de educación. Y yo no sé si es una sensación equivocada, pero tengo la impresión de que el Ministerio de Educación crea proyectos legislativos sobre la universidad y los profesores universitarios pensando en los peores. Eso se puede notar en la absoluta falta de flexibilidad de los programas de  grado de Bolonia, con cuya filosofía básica no estoy necesariamente en desacuerdo, en la legislación sobre acreditaciones para acceder a las plazas docentes y ahora se vuelve a poner de manifiesto, de manera alarmante, con el borrador del Estatuto de Personal Docente e Investigador, una maquina de creación de burocracia. Por eso recomiendo la lectura del artículo “La Universidad que viene: profesores por puntos”, que hoy firma el Catedrático de Física José Adolfo de Azcárraga, donde propone una enmienda a la totalidad del proyecto. ¿Dónde hay que firmar?

Pablo Iglesias asistió a un seminario que impartí en la Universidad de Buenos Aires hace algún tiempo. Ahora estudia una maestría en derecho internacional en Madrid. Recordé que participó en el concurso Jean Pictet y por eso le pedí que me diera su impresión para los lectores del blog. De esa manera vamos completando el panorama de competiciones moot court que hemos descrito en otros posts. Estas son algunas de las opiniones de Pablo Iglesias:

Resulta muy difícil encontrar a un participante del Concurso Pictet cuya cara no se ilumine cuando se acuerda de la experiencia [Prof. Françoise J. Hampson, “Teaching the law of Armed Conflict”, 5 Essex Human Rights Review (2008)].

El concurso Jean Pictet es una competición para la difusión del Derecho Internacional Humanitario (DIH) en el marco de la cual se pone a los participantes en situaciones ficticias, y por medio de simulaciones y juegos de rol los equipos deben saber captar diversos aspectos de la realidad del derecho aplicable a los conflictos armados.

El Concurso tiene dos objetivos fundamentales y de igual importancia para los organizadores: la formación de los participantes y la interacción e interconexión de alumnos, profesores y ayudantes de muy diversas partes del mundo. Para lograr los mencionados objetivos, el Comité de Organización del concurso, trabaja arduamente durante un largo año –desde la finalización de una edición hasta la finalización de la siguiente-, con el objetivo de que todo salga perfecto.

Una de las características significativas del concurso radica en que la competencia no se desarrolla en ciudades de gran envergadura, sino muy por el contrario, en pueblos pequeños donde el acceso a centros urbanos y atracciones turísticas por parte de los participantes no sea posible mientras dure la simulación. De esta forma, todos los equipos –compuestos cada uno por tres participantes- conviven durante una semana en un mismo lugar, en un mismo hotel o centro, donde también se desarrolla la competición.

Aunque el Concurso Pictet se lleva a cabo generalmente durante la primavera del hemisferio norte y tiene una duración de una semana, desde varios meses antes tiene lugar un proceso de selección en el cual diversas universidades del mundo luchan por participar en el mismo. Durante este lapso previo, los equipos de estos centros educativos, a través de diversas presentaciones y cuestionarios sobre el derecho internacional humanitario son examinados por el Comité para el Concurso Jean Pictet, el cual es el encargado de elegir a los 50 mejores.

Hasta la edición del 2009 la competencia se encontraba dividida en tres sesiones: anglófona, francófona e hispano parlante, situación que se ha modificado a partir de la edición 2010, porque lamentablemente el español se ha eliminado del programa.

Si bien las pruebas son exactamente las mismas en cada una de las sesiones, éstas resultan independientes unas de las otras. El objetivo: que los mejores equipos de cada sesión se enfrenten en una gran final y uno de ellos se convierta en ganador de la edición.

La competencia cuenta con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja, y de otras tantas instituciones, interesadas en fomentar el apoyo y conocimiento del derecho internacional humanitario.

El concurso Pictet reúne gente de todo el mundo y la obliga sanamente a la convivencia, brinda formación jurídica de primer nivel, con profesores de reconocido prestigio y relevancia académica y profesional, y suele ser la primera experiencia donde un alumno entra en contacto con este tipo de situaciones. En el concurso Pictet, además de aprender, formarse, competir, se pasa un gran momento, por eso es imposible no recordarlo con una sonrisa.

Toda la información sobre el concurso Jean Pictet se puede encontrar aquí.

En 2010 se publicó la sexta edición de este libro de los Profesores Oriol Casanovas y Ángel J. Rodrigo, que siempre me ha resultado muy útil en mis cursos de derecho internacional. El texto de la contratapa del libro lo describe así:

Esta obra aspira a prestar un servicio en el estudio y enseñanza del Derecho internacional público. Incluye una selección de casos y textos de diferente naturaleza: extractos de sentencias y laudos arbitrales internacionales, opiniones consultivas, tratados internacionales, resoluciones de organizaciones internacionales, trabajos de codificación del Derecho internacional público, textos legislativos, sentencias internas, opiniones doctrinales, etc. Los extractos de decisiones judiciales están precedidos de notas introductorias que, de un modo resumido, permiten conocer los antecedentes y circunstancias que las motivaron.

Cada uno de los temas en los que se estructura esta obra contiene, en primer lugar, una selección de textos de carácter jurisprudencial, convencional, legislativo, etc. A continuación, se incluye un listado de cuestiones que pueden servir para que los alumnos realicen trabajos o para orientar la discusión en debates en grupo; y, por último, cada tema tiene un bibliografía sumaria integrada por las aportaciones más relevantes de la doctrina.

Esta nueva edición quiere contribuir a la aplicación de las directrices metodológicas derivadas de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, que pretenden centrar la actividad docente no sólo en la transmisión de conocimientos, sino también en el fomento de las capacidades y destrezas de los alumnos.

El conjunto de textos es suficientemente amplio y representativo para cubrir la docencia de los temas que comprenden las enseñanzas de Derecho internacional público. En algunos casos se han seleccionado sentencias y laudos arbitrales antiguos que han tenido una gran influencia en la evolución del Derecho internacional público; en otros casos, se ha tenido en cuenta la actualidad de los textos como expresión de la regulación que hoy día tienen determinadas cuestiones; y, por último, algunos textos tienen un valor de ilustración de problemas específicos o muestras de soluciones concretas seguidas por la práctica internacional.

Un libro estupendo para utilizar como herramienta de trabajo para enseñar y aprender derecho internacional público, elaborado por dos experimentados  docentes cuyos nombres son una garantía de calidad y rigor académicos. Muy recomendable.

Las tecnologías con que contamos hoy para la docencia son maravillosas. Voy a poner un ejemplo. El profesor Hans Rosling explica en solo 4 minutos cómo ha evolucionado el estado de la salud mundial con datos para 200 países a lo largo de 200 años. Impresionante. Ojalá podamos usar las estadísticas y, sobre todo, mostrarlas de esta manera en nuestras clases de ciencias sociales y derecho. Y si las colgamos en la red, se podrían ver en todo el mundo, sin distinciones. Seríamos mejores. Véanlo por ustedes mismos:

Siguiendo con los posts sobre mooting (antes aquí, aquí y aquí), hoy voy a exponer algunos consejos de preparación de la competición. Estos consejos están basados en su mayor parte del libro de Christopher Kee, The Art of Argument – A Guide to Mooting, pero también en mi experiencia.

1. El punto de partida: en una competición de moot court no se gana o se pierde el caso, sino la argumentación del caso.

2. La clave para tener éxito está en prepararse, prepararse, prepararse y practicar, practicar, practicar.

3. Conviene, en primer lugar, leer el caso que se plantea para adquirir una primera aproximación a lo que podríamos llamar la sensación de justicia del caso.

4. Estudiar con detalle las reglas de la competición y comentar los aspectos menos claros con el resto del equipo.

5. Establecer los plazos de la competición, hacer una tabla de plazos para el equipo y anotar los plazos en la agenda de todos los integrantes del equipo.

6. Una vez elegido el equipo, hay que conseguir un espíritu de equipo. Identificar quién puede ser mejor en qué aspectos del trabajo y distribuir las tareas. La confianza de los integrantes del equipo y del equipo en su conjunto es clave.

7. Armar la estructura de la argumentación es esencial. Para esto conviene tener en cuenta los siguientes pasos:

a) Idenficar a quién se está representando. El caso no es del equipo, es del cliente! Esto es esencial para lograr objetividad y saber ver los puntos débiles de la propia argumentación.

b) Compilar una lista de argumentos, es decir, una lista de razones jurídicas por las que usted debería ganar el caso. Los argumentos fuertes primero y los débiles al último.

c) Ponerse del otro lado y responder a todos y cada uno de los argumentos que se identificaron en la lista anterior.

d) Repetir los pasos b) y c) varias veces. Las argumentaciones siempre pueden mejorarse. Si uno cree que tiene algo definitivo, entonces, como en el ajedrez, está dando una ventaja muy grande al contrario. Hay que seguir pensando, estar dispuesto a pelear un round más que el contrincante.

8. ¡Escritos! En relación con el trabajo escrito, hay que distribuir las tareas y una muy importante es la formal (paginación, estilo, referencias a casos, documentos y bibliografía), que debe corresponderse con los requisitos establecidos por la competición. Aquí lo esencial es estar bien organizados. Una persona debe hacerse cargo de que el documento final sea perfecto y tiene una sola voz, es decir, que se pueda identificar como un solo documento en su estilo de escritura. La estructura del documento es importante también: cada párrafo debe contener una idea, no más, y ser sencillo y directo. Esto sirve mucho luego para la fase oral, pero es clave para que el lector juzgue bien el documento presentado. Es muy importante que no haya ninguna contradicción interna. El escrito debe estar preferentemente en voz activa antes que en voz pasiva y debe conservar coherencia en los tiempos verbales.

9. Hay gente que recomienda hacer un “casebook”, esto es una carpeta con un buen índice que contenga los documentos y los casos que se utilicen en el asunto. Los abogados anglosajones lo suelen hacer, los llaman también “case file” o “trial notebook”. Luego resulta muy útil en la fase oral. Hay distintas formas de hacer los índices: una es por orden alfabético, pero más interesante es un orden que responda a la utilización, esto es, por orden de aparición de los argumentos.

10. Unas ideas sobre la fase oral. Un error que suele cometerse es basar demasiado literalmente la defensa oral en la escrita. Conviene hacerlo de forma diferente, eligiendo algunos argumentos claves para usarlos como ejes del ataque o defensa oral. La idea básica es poder controlarlo todo en la fase oral (hay que aprender a presentar los argumentos de la mejor forma posible, contestar las preguntas, manejar los tiempos, distribuir roles, etcétera), y esto se logra con preparación y práctica. Esta es una parte muy bonita del ejercicio.

11. No hay que olvidar escribir todo. Hay muchos argumentos, muchos datos, y si no se escriben se pierden. Kee recomienda hacer una foto de los esquemas que se dibujan en la pizarra. Es una buena idea, luego puede pasarse a la computadora y no se pierde nada. Esto también es importante porque cuando uno construye una argumentación de este tipo, debe poder reconstruirla una y mil veces, para estar seguro de que no hay saltos ni errores.

¡Buena suerte!

Por Ana Conover

Los moot courts suponen la participación en concursos de Derecho -nacional o internacional- que implican la preparación, exposición y defensa legal de un caso ficticio. Generalmente constan de dos fases: una primera que es escrita y la segunda que se desarrolla de manera oral.

Durante la primera fase los equipos realizan un análisis de los hechos del caso, así como de las disposiciones jurídicas aplicables al mismo, doctrina y precedentes relevantes para la elaboración de una demanda y una contrademanda, respectivamente. Una vez publicado el caso, los equipos constan con un determinado número de meses para dedicarse a la investigación y redacción de los escritos.

Finalizados los escritos, inicia la segunda y quizás la más divertida etapa del mooting: la fase oral. En ella, los equipos deberán prepararse para estructurar sus argumentos y defenderlos ante un panel de expertos en la simulación de una audiencia. En esta, podrán ser interrumpidos y cuestionados en cualquier momento a lo largo de su exposición por los miembros del panel o corte y deberán estar preparados para contestar de manera breve y concisa, así como concluir su presentación en el tiempo establecido para ello.

La fase oral inicia con la presentación del equipo y sigue con la exposición oral de los argumentos del demandante o la defensa.

Los elementos esenciales a la  presentación son: El saludo formal ante la Corte o Tribunal de que se trate (por ejemplo, “Buenos días/tardes honorables jueces de la Corte/ miembros del grupo especial”, etc.); mención de los nombres de las personas que realizarán la exposición oral y su posición en el caso (por ejemplo, “mi nombre es X y junto con mi colega Y representamos al Estado Z, reclamante/demandado, en la presente controversia); señalar la estructura de la defensa (por ejemplo, “la parte reclamante/la defensa ha dividido su exposición en 3 partes: primera, comprobará que en lo que respecta a la reclamación A y B[…]; segunda, en cuanto a C y D[…]; tercera, y finalmente, en cuando al punto E[…]); finalmente, mencionar la designación del tiempo de cada una de las personas que realicen la exposición oral.

A continuación, la parte reclamante y la defensa presentan sus argumentos en un tiempo determinado. Para ello, cada equipo retomará la estructura señalada en su respectiva presentación.

En la práctica, esta fase es equivalente a reducir lo que constituiría la demanda y la contrademanda del caso a sus argumentos más relevantes.

Normalmente cada parte termina su presentación, por cuestiones de formalidad, solicitando al tribunal lo que éste debe reconocer o declarar (request for findings). Por ejemplo, “por lo anterior, el Estado A solicita al presente Tribunal que reconozca  las pretensiones de B como infundadas y, por tanto, declare la compatibilidad de A con la totalidad de las disposiciones jurídicas invocadas por B”.

Generalmente los moots incluyen la posibilidad de réplica y dúplica a tener lugar una vez finalizada la presentación de los argumentos del demandante y demandado. Estas sirven para que las partes tengan oportunidad de mencionar las imprecisiones, errores u omisiones graves en que hubiera incurrido su contraparte. Por ello,  deben presentarse de manera breve y abordar pocos argumentos, pero que sean esenciales para la defensa del caso y que se desprendan necesariamente de aquello expresado por la contraparte durante su exposición oral.

Para los estudiantes universitarios los moots ofrecen, muy probablemente,  la experiencia más cercana de comparecer ante una corte o tribunal; con las ventajas de contar con coaches o asesores a lo largo del proceso para desarrollar y mejorar habilidades de: investigación jurídica -familiarización con la búsqueda y uso de textos jurídicos, doctrina y journals o revistas líderes especializadas en Derecho-, redacción y estilo en la elaboración de demandas, conocimiento procesal ante tribunales arbitrales o cortes y oratoria.

De igual forma, brindan una excelente oportunidad para viajar, conocer a jueces, magistrados o árbitros reconocidos en determinada área jurídica, así como a muchos otros estudiantes provenientes de distintas universidades y nacionalidades interesados en la misma materia.

En términos profesionales, la participación en moots nacional o internacionalmente reconocidos es un gran punto a favor del currículum del estudiante dado que se asocia con un primer acercamiento previo a la práctica del litigio en determinada área jurídica, así como con habilidades de análisis y síntesis, trabajo bajo presión, cumplir con fechas límites de entregas, capacidad de trabajo en equipo, organización y motivación personal.

Así califica Pablo Salvador Coderch a las Facultades de Derecho españolas en su artículo de opinión de hoy en El País: Agenda para una estudiante de derecho. Entre otras cosas, dice que se deben exigir especialidades:

“Exija especialidades. Las firmas legales grandes cuentan hoy con docenas de ellas, pero en las 71 facultades españolas sigue habiendo las 15 áreas de siempre, es decir, que hay muchísimos catedráticos de Derecho Civil o de Administrativo, pero ninguno de Derecho Hipotecario, del Medio Ambiente o de Telecomunicaciones. La Universidad española, sección Facultades de Derecho, es exasperantemente conservadora y gremial.”

Es un artículo interesante, provocador, que recomienda una agenda difícil para las estudiantes, porque muchos de los cambios propuestos, o casi todos, dependen de reformas legales de normas atávicas y estructuras anquilosadas, a las que también pertenece el profesor Salvador Coderch, que es catedrático de Derecho Civil en la Universidad Pompeu Fabra.

Un artículo muy recomendable, para estudiantes y profesores de derecho.

Calidad docente

septiembre 8, 2010

Reproduzco un artículo corto sobre la importancia de la calidad docente, publicado en ABC por César Nombela. El artículo me parece un acierto.

Calidad docente

CÉSAR NOMBELA
Día 07/09/2010
Hace dos siglos, cualquier científico o humanista podía razonar sobre todas las cuestiones esenciales. En la actualidad, el saber especializado y profundo caracteriza a los doctores en ciencia y tecnología de todo el mundo. Aumenta el conocimiento, en proporciones y accesibilidad, hasta niveles hace poco inimaginables, gracias a la tecnología de información y comunicaciones. Podría sorprender que el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) haya decidido incluir en un portal (ocw.mit.edu), de acceso libre y gratuito, más de 2.000 cursos de todos lo campos, que suponen el activo principal de su acervo docente. Sin embargo, no dudan, ni temen, en una de las universidades líderes mundiales en divulgar su «know-how» docente, contenidos incluidos.
Los materiales en que se basa la docencia son cada vez más del dominio común; a pesar de ello, se acentúan las diferencias de calidad entre las universidades del mundo, con notables disparidades en los resultados formativos. El proceso de Bolonia en el que nuestras universidades entran de lleno en estos días pone el énfasis en el estudiante como protagonista de su aprendizaje. Pero no hay que olvidar que la clave estará en los profesores. La importancia de los docentes se refuerza cuando la información está al alcance de cualquiera. Porque sólo quien ha madurado como profesor puede orientar el aprendizaje, hasta dominar, con capacidad crítica, materias, procedimientos y hábitos de trabajo. Sin una Universidad que favorezca la calidad de sus profesores, desde la formación y selección hasta su desempeño profesional, nada cabe esperar. Bueno es señalarlo, cuando no hay novedades en el discurso de muchos gestores universitarios de alto nivel: hace falta más financiación, mayor compromiso de la sociedad, etc., lo de siempre. Y cuando tampoco anima el programa de campus de excelencia por su financiación raquítica.

Turno de letras es un título con entradas que llaman la atención sobre convocatorias de propuestas de ponencias para conferencias, jornadas o congresos.

El German Law Journal y el Maastricht Journal of European and Comparative Law organizan un simposio sobre las promesas y los peligros de la transnacionalización de la educación jurídica. El plazo para presentar propuestas finaliza el 1 de noviembre de 2008. Aquí está toda la información.