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Por Ignacio Perotti Pinciroli

Más de cien personas de varios países participaron en las intensas jornadas. Créditos: UPV

Entre el 16 y 19 de julio pasado, tuve el agrado de participar junto a un centenar de personas en los cursos de verano de derecho internacional y relaciones internacionales que organiza anualmente la Universidad del País Vasco. El evento tiene lugar en la bella ciudad de Vitoria-Gasteiz, capital administrativa del País Vasco y reconocida como una de las más verdes de España. Los cursos son una buena oportunidad no solo para ponerse al día en temas actuales de derecho internacional público, derecho internacional privado y relaciones internacionales sino también para encontrarse con colegas, disfrutar de un agradable entorno natural y –para los amantes de la música– deleitarse con un jazz de alto nivel. Pero vayamos por partes.

A pesar de que varias personas me habían comentado sobre el excelente nivel de los cursos de la UPV, debo decir que quedé sorprendido por la calidad de los ponentes y por una impecable organización. Muchas veces critico –con mezcla de desilusión y bronca– que algunos de estos encuentros académicos se reduzcan a exposiciones relamidas, aburridas e intelectualmente condescendientes. Sin embargo, me entusiasmó aquí el dinamismo, la sólida formación y el gran sentido crítico de la mayoría de los expositores. Los temas seleccionados para las ponencias son otro punto fuerte de estos cursos, en especial por su enorme actualidad y trascendencia. En esta edición se debatieron con intensidad cuestiones como los efectos de la ciber-seguridad sobre las relaciones internacionales y el derecho internacional o la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible. En otras charlas se abordaron experiencias concretas en materia de gobernanza global y conflictos internacionales. Por ejemplo, el ex presidente de Bolivia –y representante de su país ante la Corte Internacional de Justicia– Eduardo Rodríguez Veltzé se refirió a los casos ante la CIJ por el acceso al Océano Pacífico de Bolivia o por el uso de las Aguas del Silala.

Visita al Parlamento Vasco. Créditos: UPV

Además de las clásicas sesiones de formación, el programa ofrece también ciertas actividades complementarias, como charlas con líderes políticos o representantes estatales. Este año fuimos recibidos en sus respectivas sedes por el portavoz del Gobierno Vasco y por la presidenta del Parlamento, quien además contestó las preguntas de un colmado auditorio. Estas actividades resultan interesantes para quienes –como era mi caso– poco conocíamos sobre la realidad del País Vasco y sus instituciones. En particular, me llamó gratamente la atención la puesta en marcha de una potente agenda de desarrollo sostenible, palpable no sólo en los discursos de los funcionarios sino en la realidad misma de Vitoria, ciudad que en ese aspecto está a la vanguardia mundial.

Sesión de Jazz en uno de los tradicionales bares de Vitoria-Gasteiz

Pero no todo es derecho, política o relaciones internacionales. Los cursos de la UPV son también una gran oportunidad para disfrutar con amigos y colegas de la buena música y de la gastronomía. Con un poco de suerte –y un gran esfuerzo de la organización– la semana de los cursos coincide con el prestigioso Festival de Jazz de Vitoria, que este año celebró su 43º edición. Además de los eventos centrales que se desarrollan en dos auditorios, hay numerosos conciertos de acceso libre tanto en las pintorescas calles de la ciudad como en bares o restaurantes. En cuanto a la gastronomía del País Vasco, aunque algunos aseguran que es la mejor de España, yo no me arriesgaré a tanto, pero si diré que es tarea obligada darse una vuelta por el casco histórico para probar los pinchos y demás platos regionales.

Como en una sesión de jazz, en la que el piano, el contrabajo y la batería van marcando el ritmo de la pieza, los cursos de verano de derecho internacional y relaciones internacionales de la Universidad del País Vasco componen una melodía dinámica y armoniosamente hilvanada. Seguramente allí nos veamos de nuevo el año próximo.

Más información sobre los cursos, becas y publicaciones aquí.

Por Ricardo Arredondo

Cuando todavía no se han acallado las repercusiones de las expulsiones de diplomáticos generadas por el envenenamiento del ex espía ruso Sergei Skripal, el Gobierno griego ha decidido expulsar a dos diplomáticos rusos e impedir el retorno al país de otros dos, a quienes acusa de interferir en sus asuntos internos y de conductas ilegales contra la seguridad nacional griega.
El Gobierno de Alexis Tsipras, quien se diferenció de sus pares europeos y miembros de la OTAN al negarse a expulsar diplomáticos rusos como consecuencia del caso Skripal, dejó en claro que estas expulsiones no están relacionadas con las relaciones bilaterales entre ambos países sino con hechos puntuales: los intentos de los funcionarios rusos de ampliar la influencia rusa en Grecia, principalmente dentro de la Iglesia Ortodoxa griega, sumado a la tentativa de obtener y hacer circular información y de sobornar a funcionarios griegos, lo que habría fracasado. Asimismo, se ha señalado que Rusia habría estado implicada en protestas contra el acuerdo alcanzado entre Grecia y Macedonia respecto al nombre de la antigua república yugoslava.
Estas conductas están expresamente prohibidas por las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (CVRD) y sobre Relaciones Consulares (CVRC). Estas reglas se derivan del principio de soberanía del Estado, que los restantes Estados no pueden perturbar. Fomentar la inestabilidad de un gobierno, inmiscuirse en su política interna, criticar al gobierno, contribuir al deterioro de las relaciones entre el Estado receptor y terceros Estados, entre otras, son actividades que implican una interferencia en los asuntos internos del Estado receptor y de las cuales un diplomático extranjero debería abstenerse. Ello no solo genera tensiones entre los Estados acreditante y receptor y puede llevar a que la persona sea declarada non grata y expulsada del país, que es lo que ocurrió en este caso.
Grecia hizo uso de esa norma contemplada en el artículo 9 de la CVRD afirmando, a través del portavoz del Gobierno, Dimitris Tzanakopoulos, que “El Gobierno griego no puede tolerar una conducta que viole el derecho internacional y que no muestra respeto al Estado griego. Consideramos que ha habido tal conducta y por esa precisa razón se tomarán todas las medidas necesarias”.
La declaración de persona non grata ha sido utilizada en incontables ocasiones como respuesta a conductas personales de los diplomáticos, que van desde contrabando de mercaderías, narcotráfico, abuso sexual hasta faltas de tráfico. Por ello, Grecia ha advertido de que cualquier respuesta en represalia por parte de Moscú solo contribuirá a deteriorar las relaciones, ya que ningún diplomático o cónsul griegos en Rusia ha actuado al margen de los estrictos parámetros de su misión.
A pesar de ello, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ya ha anunciado que responderá de forma simétrica a la decisión de las autoridades griegas, lo que es una práctica habitual de casos semejantes.
Resulta difícil entender qué se logra desde el punto de vista práctico con estas expulsiones recíprocas de funcionarios. Es comprensible que los Estados a veces deseen expresar su disgusto con otros Estados (particularmente en un incidente de alto perfil en el que hay pocas otras opciones para represalias inmediatas). Sin embargo, la expulsión de diplomáticos que no están acusados de estar implicados en un incidente, tomado como una represalia entre los dos Estados, es poco más que un gesto simbólico, y simplemente contribuye a empeorar las relaciones diplomáticas y consulares entre esos Estados.

Here is the information.

A fantastic idea of my favourite international law journal! Here is the retrospective, which includes great pieces illustrating EJIL’s unique intellectual scope and ambition in its first quarter century. Congratulations!

I have a post commenting on this project here. It is a very interesting project, and there is plenty of time to send a proposal. Good luck, and also to Jessie and Dan with this superb project.

Dr Jessie Hohmann, QMUL, and Dr Dan Joyce, UNSW, invite contributions to an edited volume on International Law’s Objects: Emergence, Encounter and Erasure through Object and Image. The project interrogates international law’s material culture and everyday life.

The study of international law is highly text based. Whether as practice, scholarship or pedagogy, the discipline of international law both relies on and produces a wealth of written material. Cases, treaties, and volumes of academic writing are the legal sources through which most of us working in international law relate to the subject, and, at times we might come to feel that these texts are our major project and output.

Yet international law has a rich existence in the world. International law is often developed, conveyed and authorised through objects or images. From the symbolic (the regalia of the head of state and the symbols of sovereignty), to the mundane (a can of dolphin-safe tuna certified as complying with international trade standards), international legal authority can be found in the objects around us. Similarly, the practice of international law often relies on material objects or images, both as evidence (satellite images, bones of the victims of mass atrocities) and to found authority (for instance, maps and charts).

Motivating this project are three questions:

  • First, what might studying international law through objects reveal? What might objects, rather than texts, tell us about sources, recognition of states, construction of territory, law of the sea, or international human rights law?
  • Second, what might this scholarly undertaking reveal about the objects – as aims or projects – of international law? How do objects reveal, or perhaps mask, these aims, and what does this tell us about the reasons some (physical or material) objects are foregrounded, and others hidden or ignored?
  • Third, which objects will be selected? We anticipate a no doubt eclectic but illuminating collection, which points to objects made central, but also objects disclaimed, by international law. Moreover, the project will result in a fascinating artefact (itself an object) of the preoccupations of the profession at this moment in time.

Further information, including the timeline for submissions, can be found in the Call for Papers [pdf]. The Call for Papers closes 18 April 2015.

I have got a nice email asking “Do you have an idea for a new book?” If so, maybe the new series on Human Rights and International Law of Routledge Law is the place to submit your proposal. The email says:

Edited by Professor Surya P. Subedi (University of Leeds), this series will explore human right law’s place within the international legal order, looking at how human rights impacts on areas as diverse and divisive as, for example, security, terrorism, climate change, refugee law, migration, bio-ethics, natural resources, and international trade. The objective of the series will be to publish books that explore the interaction, interrelationship and potential conflicts between human rights and other branches of international law.

We are now inviting anyone interested in writing a new book to submit your proposals. If you can offer a unique perspective, expert critical analysis and dynamic new ideas on this rapidly developing subject area then please get in touch.

Find out more here.

Very interesting! Junior Research Fellowship in International Law and the History of Political Thought at King’s College, University of Cambridge. Here is the information. Good luck!

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